El rincón del director

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él (1 Jn 4,16).
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él (1 Jn 4,16).
Padre Luis Fernando de Prada
fecha: 02 junio 2021
por: P. Luis Fernando de Prada
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Mes de junio: mes del Corazón de Jesús vivo en la Eucaristía

Una de las jaculatorias más extendidas en el pueblo cristiano nos invita a la confianza en el Señor: "Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío". Una confianza basada en que no simplemente creemos en un Creador, sino en un Dios que nos ha revelado su intimidad como Amor interpersonal, la Stma. Trinidad, y que nos ha demostrado su amor "hacia fuera de sí mismo" de manera extrema enviándonos al Hijo de Dios hecho hombre, hasta llegar a la muerte, y muerte de cruz. Más aun, tras vencer el pecado y la muerte por su Resurrección, Jesucristo sigue mostrándonos su amor al quedarse en medio de nosotros a través de la Iglesia: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos" (Mt 28,20).

Sí, a la vez que está a la derecha del Padre en el Cielo, Jesús nos acompaña en nuestro peregrinar terreno con diversos modos de presencia, entre los que destaca la presencia eucarística, de la que escribía S. Pablo VI: "Tal presencia se llama real, no por exclusión, como si las otras no fueran reales, sino por antonomasia, porque es también corporal y substancial, pues por ella ciertamente se hace presente Cristo, Dios y hombre, entero e íntegro" (Misterium Fidei, 34).

Por ello, podemos decir que en ese asombroso regalo que es la Eucaristía está presente Jesucristo resucitado y vivo, de Corazón palpitante por cada uno de nosotros, a los que nos invita a confiar en un amor tan desbordante, y a corresponderle con nuestra oración, consagración y reparación, así como con las obras de caridad y misericordia con aquellos más necesitados en los que Él también tiene otra misteriosa forma de presencia.

Por supuesto, por nuestras propias fuerzas seríamos incapaces de tal respuesta. Pero el Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen María, se abrió en la Cruz, cuando "uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua" (Jn 19,34). Era un símbolo de cómo la obra redentora fructificaba en la comunicación del Espíritu Santo a la Iglesia que, representada por María y Juan, nacía de ese Costado de Cristo. Una efusión que anticipaba lo que iba a ocurrir en Pentecostés: de nuevo el Espíritu Santo descendería sobre María para formar, no ya al Jesús que se había encarnado años antes en el seno de la Virgen, sino al Cristo místico.

Por ello, basta que abramos nuestro ser al Espíritu Santo, que, con la colaboración maternal de María, quiere formar en nosotros un corazón semejante al de Cristo, un corazón filial y fraternal, que ame a Dios y a los hombres como Él nos ha amado. Un corazón generoso como el que muchos de vosotros habéis mostrado el pasado mes de mayo, con vuestros mensajes de apoyo, oración, testimonios y donativos, especialmente en la Mariathon, que harán posible que la Virgen siga extendiendo su manto maternal sobre sus hijos del mundo entero a través de Radio María.

Se entiende que San Juan pudiera decir que los cristianos somos los que "hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él" (1 Jn 4,16). Por todo lo cual, a pesar de las dificultades y sufrimientos del tiempo presente, tenemos muchos motivos para vivir con paz y alegría, y para repetir una y otra vez:

                                                           ¡¡Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío, porque creo en tu amor para conmigo!!

Con mi bendición,

Radio Directo

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