El rincón del director

«Duc in altum! Esta palabra resuena también hoy para nosotros».
«Duc in altum!
 Esta palabra resuena también hoy para 
nosotros».
Padre Luis Fernando de Prada
fecha: 21 septiembre 2020
por: P. Luis Fernando de Prada
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"¡Rema mar adentro!"

«Duc in altum! Esta palabra resuena también hoy para nosotros y nos invita a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y a abrirnos con confianza al futuro: "Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y siempre" (Hb 13,8)».

Así escribía San Juan Pablo II al comienzo de su Carta apostólica Novo Millennio Ineunte, dejándonos una especie de legado y plan pastoral para la Iglesia del tercer milenio. También nosotros, al inicio de un nuevo curso, seguimos llamados a remar mar adentro, en unas aguas muchas veces borrascosas, pero con la confianza de que una y otra vez ocurrirá lo inesperado:

«Simón le respondió: "Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes". Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que las redes comenzaban a reventarse» (Lc 5,4ss).

Años después, Pablo, convertido de perseguidor en apóstol, escribiría a los corintios: 

«Yo planté, Apolo regó, pero Dios hizo crecer; de manera que ni el que planta ni el que riega son algo, sino Dios, que hace crecer. El que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibirá su recompensa según su trabajo, pues somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios» (1 Cor 3,5-9).

Impresionante expresión: colaboradores de Dios. En efecto, Dios no nos maleduca dándonos todas las cosas hechas, sino que nos ofrece el regalo de ayudarle a completar, cuidar y hasta perfeccionar su obra, que Él mismo ha querido dejar inacabada. De manera particular, el Dios de la vida cuenta con la colaboración de los padres para la tarea más grande que hay en el orden natural: traer nuevas personas al mundo y educarlas.

Análogamente, en el orden sobrenatural el Señor ha querido contar con nuestra colaboración: así como los criados de Caná llenaron las tinajas del agua que Jesús convirtió en vino (Jn 2,7), y un chiquillo ofreció los panes y peces que Jesús multiplicó (Jn 6,9), Él cuenta con la palabra del sacerdote para hacerse presente en la Eucaristía o perdonar los pecados, del misionero para anunciar el Evangelio, del catequista para formar en la fe al catecúmeno... Como tantas veces hemos cantado, "Tú necesitas mis manos, mi trabajo que a otros descanse..." Es verdad que "en mi barca no hay oro ni espadas", pero Jesús nos dice, como a Pedro: "No tengas miedo, desde ahora serás pescador de hombres" (Lc 5,10).

Ciertamente, nos puede parecer que son demasiadas las dificultades que ofrece nuestro mundo a la evangelización, ante las que nos sentimos impotentes. Pero recordemos lo que el actual sucesor de Pedro, el Papa Francisco, nos decía en su Exhortación Evangelii Gaudium

«Los males de nuestro mundo "y los de la Iglesia" no deberían ser excusas para reducir nuestra entrega y nuestro fervor. Mirémoslos como desafíos para crecer. Además, la mirada creyente es capaz de reconocer la luz que siempre derrama el Espíritu Santo en medio de la oscuridad, sin olvidar que "donde abundó el pecado sobreabundó la gracia" (Rm 5,20). Nuestra fe es desafiada a vislumbrar el vino en que puede convertirse el agua y a descubrir el trigo que crece en medio de la cizaña» (EG, 84).

Con más razón le parecería a María desproporcionada la misión que se le encomendaba, la mayor colaboración que Dios ha pedido a una persona humana, ni más ni menos que engendrar, cuidar y educar al Hijo eterno de Dios; pero también el ángel la tranquilizó, pues "nada hay imposible para Dios", ante lo que la Virgen respondió: "He aquí la esclava del Señor" (Lc 1,37s).

Ahora es Ella, que sigue colaborando con su Hijo a la Redención del mundo desde el Cielo, la que nos pide que la ayudemos extendiendo la Buena Noticia a través de las ondas de la Radio que la tiene por Directora. Para seguir avanzando en esa tarea, renovamos nuestra programación en el mes de octubre, mes del Rosario, y seguiremos difundiendo esta oración tan querida de la Virgen, con espíritu misionero. El 7 de octubre, fiesta de Nuestra Señora del Rosario, retransmitimos un rosario mundial desde el santuario mariano de Kibeho (Ruanda), y celebraremos esos días la Mariathon -este año no pudimos realizarla en mayo por las circunstancias de la pandemia-, para ayudar a que nazca Radio María en países pobres que la necesitan y esperan.

Para todo ello, también os pedimos vuestra colaboración a todos vosotros, queridos oyentes, voluntarios y bienhechores, ante todo ofreciendo vuestras oraciones y sacrificios, hablando a los demás de Radio María y, a quien le sea posible, con su voluntariado y donativos.

«¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar? Le respondieron: "Nadie nos ha contratado". Él les dijo: "Id también vosotros a mi viña"» (Mt 20,6s). Sí, de una forma u otra, el Señor nos envía a todos a trabajar en su viña; a poner cada uno sus panes y peces para que Jesús multiplique sus Palabras y estas lleguen a todos los hombres; a echar las redes para que el Salvador pueda sacar de los abismos de nuestro mundo a cuantos viven sin sentido ni esperanza; a llenar las tinajas de agua para que Jesucristo ofrezca a los hombres, a los que pronto se les acaban las alegrías de los vinos terrenos, el gozo eterno del vino mejor, el del Amor infinito que "ni ojo vio, ni oído oyó, ni cabe en corazón humano" (1 Cor 2,9).

Así queremos responder a la llamada de Jesús y de María, y decir como S. Ildefonso de Toledo: "Quiero ser esclavo de la Esclava de mi Señor". Porque, no lo olvidemos: Con Ella, se puede.

Con mi bendición,

Radio Directo

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