El rincón del director

A pesar de los esfuerzos de quienes quisieran borrar de la Tierra el recuerdo de Cristo, seguimos celebrando su Nacimiento, reconociéndole como centro de la Historia.
A pesar de los esfuerzos de
quienes quisieran borrar de la Tierra el recuerdo de Cristo, seguimos
celebrando su Nacimiento, reconociéndole como
centro de la Historia.
Padre Luis Fernando de Prada
fecha: 24 diciembre 2018
por: P. Luis Fernando de Prada
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La mejor noticia

Muchos signos nos hablan de la nostalgia de Dios por parte de una humanidad que no vive solo de pan, fútbol y sexo. Sin embargo, esa nostalgia se queda con frecuencia en el barrunto confuso de un Dios lejano. En parte porque al hombre le puede interesar un Dios así, para poder creer en algo y a la vez organizar autónomamente su vida sin contar con Él . Y es que molesta un Dios que se mete en nuestra vida, pues su amor puede pedirnos una respuesta, un compromiso. Pero, por otro lado, ese Dios del deísmo no llena de entusiasmo a nadie: no se puede ser amigo suyo, ni ser amado por Él, ni amarlo.

            Cuando García Morente comparaba el Dios de los filósofos y el que acababa de descubrir tras su conversión en París, escribía: "La distancia entre mi pobre humanidad y ese Dios teórico de la filosofía, me había resultado infranqueable. Demasiado lejos, demasiado ajeno, demasiado abstracto, demasiado geométrico e inhumano". Por ello, "si Dios no se hubiera hecho carne de hombre en el mundo, el hombre no tendría salvación, porque entre Dios y el hombre habría siempre una distancia infinita que jamás podría el hombre franquear". Pero Cristo es el "Dios que entiende a los hombres, que vive con los hombres, que sufre con ellos, que los consuela, que les da aliento y les trae la salvación. A ése sí que lo entiendo y ése sí que me entiende".

            Este es nuestro Dios: un Dios que ha entrado en nuestra historia por un pesebre, que se ha manchado con nuestro barro, que ha experimentado la pobreza y la persecución, la alegría y el dolor, la amistad y la traición, la muerte y resurrección. Un Dios con rostro humano, que nos mira a los ojos, que nos ama escandalosamente, hasta el punto de desear ser amado por nosotros.

            Por ello, de todas las noticias de la Historia, la mejor, sin duda, fue la que recibieron unos pastores de Belén hace más de 2000 años: "No temáis, pues os anuncio una buena noticia, una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre".

            Una buena noticia que Radio María sigue extendiendo gracias a la oración y colaboración desinteresada de muchos voluntarios y bienhechores, que contribuís a que muchas personas se acerquen al Señor, conozcan el auténtico sentido de la Navidad, se encuentren acompañadas en su soledad, enfermedad, lejanía de su país, problemas familiares, laborales... Por ello, os queremos dar las gracias por todo lo que habéis aportado a esta emisora durante el año que termina, y os deseamos un Año Nuevo -¡en el que celebraremos el 20º aniversario de Radio María en España, dentro del centenario de la consagración de nuestra patria al Corazón de Jesús!- lleno de las mejores bendiciones del Señor.

            ¡Santa y feliz Navidad y Año Nuevo!


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