El rincón del director

"Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades"
Padre Luis Fernando de Prada
fecha: 01 octubre 2018
por: P. Luis Fernando de Prada
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Oremos a María y a S. Miguel Arcángel

Hemos comenzado el mes de octubre con la fiesta de Sta. Teresita del Niño Jesús, seguida por las de los Santos Ángeles Custodios, S. Francisco de Asís, S. Juan XXIII, Sta. Teresa de Jesús, S. Juan Pablo II... Mes también de Nuestra Señora del Pilar -patrona de la Hispanidad- y del DOMUND.

Un mes mariano y misionero, en el que nos reunimos, en Collevalenza (Italia), en el Congreso Mundial de Radio María, los directores y presidentes de las 70 emisoras extendidas por todo el mundo; entre ellas, las de Angola, Camerún y Nazaret, a cuyo nacimiento y desarrollo contribuisteis generosamente en la pasada Mariathon.

Un mes también en el que se renueva la parrilla de programación, con nuevos programas que van arrancando en este tiempo.

Y, por supuesto, un mes consagrado particularmente al Rosario, que el Papa Francisco nos ha invitado a rezar cada día, unidos en comunión y penitencia como pueblo de Dios, para pedir a santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del diablo, que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros.

Con ese fin, el Papa nos ha pedido añadir, a final del rezo del Rosario, la antigua invocación Sub tuum praesídium, así como la oración a San Miguel Arcángel, que protege y ayuda en la lucha contra el maligno. Esta oración fue compuesta por el Papa León XIII en 1886, cuando, según la tradición, tuvo una visión sobre el gran daño que Satanás haría a la Iglesia y al mundo en el siglo XX. Una oración que rezamos cada día en Radio María en las oraciones de la mañana.

Como ha indicado la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Santo Padre pide a los fieles "que recen para que la Santa Madre de Dios ponga a la Iglesia bajo su manto protector, para defenderla de los ataques del maligno, el gran acusador, y hacerla, al mismo tiempo, siempre más consciente de las culpas, de los errores, de los abusos cometidos en el presente y en el pasado y comprometida a luchar sin ninguna vacilación para que el mal no prevalezca".

Hagámoslo así cada día:

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ìoh, siempre virgen, gloriosa y bendita!

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