El rincón del director

Si en agosto hemos celebrado la Asunción de María y su título de Reina del Universo, en septiembre celebramos muchas otras fiestas y advocaciones de la Virgen.
Si en agosto hemos celebrado la Asunción de María y su título de Reina del
Universo, en septiembre celebramos muchas otras fiestas y advocaciones de la
Virgen.
Padre Luis Fernando de Prada
fecha: 03 septiembre 2018
por: P. Luis Fernando de Prada
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Desde la Tierra de María

En efecto, en este mes conmemoramos su Natividad (¡el cumpleaños de la Virgen!), su Dulce Nombre, sus Dolores al pie de la Cruz, y muchas advocaciones populares.

Entre ellas, podemos recordar a Nuestra Señora de Covadonga, de Guadalupe, del Pino, de la Cinta, de la Victoria, de la Vega, de San Lorenzo, de Nuria, de Meritxell, del Coro, de la Antigua, de la Peña, de Aránzazu, de Lluch, de los Llanos, de la Cabeza, de la Fuensanta, del Henar, de Estíbaliz, de Valvanera, del Camino, de las Angustias, de la Bien Aparecida, de la Merced...., y muchas más en todos los rincones de nuestra patria. Con razón el Papa Pío XII llamó a España la Tierra de María, y así se despidió de nosotros S. Juan Pablo II en su último viaje: "¡Hasta siempre, España; hasta siempre, Tierra de María!".

Sin embargo, no podemos vivir de recuerdos y fiestas populares si no las acogemos como un estímulo para corresponder al amor de la Virgen. Así nos lo decía quien será canonizado este mes de octubre, el Papa Pablo VI, cuando en la Exhortación "Marialis Cultus" nos enseñaba que el verdadero culto de la Iglesia a María se traduce en veneración profunda, cuando reflexiona sobre la singular dignidad de la Virgen; en amor ardiente, cuando considera su Maternidad espiritual; en confiada invocación, cuando experimenta la intercesión de su Abogada y Auxiliadora; en servicio de amor, cuando descubre en la humilde Sierva del Señor a la Reina de misericordia; en operosa imitación, cuando contempla la santidad y las virtudes de la "llena de gracia"; en conmovido estupor, cuando contempla en Ella todo lo que ella desea y espera ser; en atento estudio, cuando reconoce en la Cooperadora del Redentor el cumplimiento profético de su mismo futuro...

Así lo pedimos a nuestra Madre. Que Ella, auténtica directora de esta Radio, nos ayude en este curso a llevar el amor de su Corazón a todos los hombres y mujeres de nuestro mundo.

Con mi bendición.

Radio Directo

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